Rozando con mis dedos Su cintura,
comprendí que la hermosura no tiene fin,
No hay nada mas allá de Sus llanuras,
comprendí que prefiero quedarme aquí,
En el hueco de Su ombligo de aceituna,
entre sus labios y sus dientes de marfil,
Me he fabricado una cabaña de locura,
entre sus senos he construido un fortín,
De aquí ni el viento mas salvaje me saca,
quien me arranque tendrá que morir.
Dibujando una luna en su piel,
comprendí que ya no quiero ver el sol,
No hay nada mas allá de sus ojos,
son la única luz que quiero ver yo.
Quiero perderme en sus dunas,
quiero convencerla de que el amor,
Navega como un barco buscando un faro,
y al verlo se aferra a él con el corazón.
Vengo a morder su carne desnuda,
comprendí que lo mas dulce me tocó a mi,
No hay nada mas bello que esa ternura,
comprendí que prefiero quedarme aquí,
Posado en tu cuello canela y notar escalofríos,
en una esquina de su boca dormir,
Me he fabricado una casa contra el frío,
entre sus dunas he construido una trinchera,
De aquí ni el viento mas salvaje me saca,
quien me arranque no será por las buenas.
Ha vuelto a volar mas el alma que la razón,
la cabeza perdió frente al corazón,
No hay nada mas allá que esta habitación,
y quien entiende que es el amor.
Quiero perderme en tu risa,
quiero convencerte de que sea amor o no...
Navego como un barco buscando un faro,
y al verte me aferro a ti sin condición.
agosto 2010
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