Tengo imanes en la cabeza, me quedo pegado en todas las rejas,
Tengo el esqueleto hecho de amianto y cuando caigo al suelo rompo las piedras.
Soy un gamberro que muerde el hierro y el acero, acero negro,
No soy bombero pero yo apago, apago el fuego de tu candela.
Y es que ya no se, desde cuando no tomo azúcar por la mañana,
Yo es que ya no se, hasta donde voy a llegar con mi nariz empolvada,
Y es que yo no se, jilguera desde cuando no te posas en mis ramas,
Y es que ya no se, desde cuando no me acuesto antes de que llegue el alba.
Yo que no estoy vacunado contra la rabia,
Yo que camino descalzo entre cristales que desgarran mis pies,
Yo que te vengo venerando y me quitas la cara,
Tu no me hables del engaño no me seas desquiciada porque siempre te ame.
Yo que te llamé princesa, yo que te llamé princesa,
Ten cuidado de a quien amas, porque a lo mejor un día a mi me besas.
Amargo, el no poder besar tus labios, te da miedo la vida que llevo,
Desato, el lazo que he pintao en mi cuarto, pa ponértelo en el pelo.
Dime si eso no es amor, que culpita tengo, que culpa tengo yo,
Que por las noches me sienta el mas gamberro de to el infierno.
Que pena, mira niña que pena, que me vino el levante a decir,
Que esta noche no hay luna llena.
Que pena, y miro al cielo y no esta ella,
que yo te vengo a escribir,
Que por ti, solo por ti,
yo desataría mis vendas.
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