martes, 7 de septiembre de 2010

EN LA CIUDAD DE LOS PARAGUAS

Ya no suenan las campanas, ya dejó de salir el sol,
Este desconsuelo en el pecho, hace trizas mi corazón.
Sabe a poco la felicidad, cuando desaparece de un tirón,
Sabia que vendría la tempestad, pero no pensé en el dolor.

Ya no queda tiempo para más, en la ciudad de los paraguas,
Ha dejado de salir el sol, han llegado las nubes cargadas.
Sabe a poco el recuerdo, de los besos que me regalabas,
Sabia que volverías a marchar, pero no estando aun en mi cama.

Ya no despierto con esas ganas, de enfrentarme al despertador,
De alegrarme por las mañanas, si tu sonrisa ya se me olvido,
Saben a poco las esperanzas, cuando he probado tu boca,
Sabia que probar la manzana, iba a ser el preludio de mi derrota.

Ya no me alivia esa brisa, del calor del día en que tu estabas,
Solo quedan relojes eternos, que rara vez me dan alegría.
Solo quedan embusteros reflejos, y noches enteras de agonía,
Sabia que volverías a marcharte, pero no estando aquí todavía.

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