No se cuando fue el momento, en el que tus ojos pararon mi tiempo,
Acostumbro a perder el sueño, cuando alguien me regala sus besos.
La vida no son mas que detalles, y tus detalles me salvaron la vida,
Nunca imaginé que fuese tan palpable, el calor de tu compañía.
Hace algún tiempo quien lo diría, iba arrastrándome por mi cobardía,
Llegaste como la lluvia fría, directa a mi conducta fugitiva.
Me despertaste de una pesadilla, de mi laberinto de mentiras,
Me salvaste de toda mi ruina, me encontraste en mi inevitable huida.
Me sacaste de la mas hipócrita cueva, que de oscura se notaba la muerte,
Tu mano siempre será la primera, que sin mirarla la toque y la bese.
Que me salvaste de mi peor engaño, de creerme pobre e inerte,
Cuando todo lo tuve en mis manos, pero nunca me sentí valiente.
Tu me impulsaste a remar contra marea, a renunciar a todas las quejas,
A todas las excusas de mi pereza, de querer huir de lo que me supera.
Tu me convenciste con la mirada, de que puedo ser más de lo que creo,
Tu me convenciste con un beso, de que puedo quererme más de lo que me quiero.
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