Se pasa los días huyendo del sol,
y desgastando su alma sin valor,
Fumando sueños de cartón
va aumentado el solito su decepción.
Y no existe un ápice de salvación,
que mantenga vivo su corazón.
Que le de alguna satisfacción,
para ir acostumbrándose al mundo.
No recuerda el rastro del sudor,
que le recorría la frente dando tumbos,
Fantaseando con ninfas de cartón
que le están abollando el escudo.
Y ya no le queda ni ilusión,
que mantenga cuerda a la memoria de este perdedor.
Va ampliando su listón de desastres
en lo que lleva de su historia de desilusión.
Y sigue guardando renglones en un cajón,
y crece su desengaño,
Pensó que de este muro seria dueño y señor,
impotente ve como lo van asaltando.
Y no existe en él meta mayor,
que la de ir saltando los charcos,
Evitando problemas en la habitación,
llevándose días enteros en su cuarto …
Y cierra las persianas esquivando al sol,
y desgasta su alma sin valor,
Fumando sueños de cartón
va aumentado su decepción.
Y no hay tiempo para la redención,
cabalga a solas con sus pecados,
De pereza enroscado en un sillón,
tachando días como un buen vago.
Aún le consuela lo que le da el paro,
y si lo piensa mas se para,
Parado en la estación de su desamparo y no se halla,
Como el padre primerizo asistiendo a un parto,
como el gato apestado,Su cabeza le da de lado,
echando en falta algún halago.
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