No soy capitán de tu barco a la deriva,
Ni trapecista en la cuerda de tu sonrisa,
Ni quiero ser de tu costado la herida,
Ni el culpable de tus malos días.
No me culpes de tus noches de locura,
Yo solo soy el gato que por ti vela,
Y la vela de tu habitación a oscuras,
Pero no el duende de tu conciencia.
Yo no soy el causante de tu mal humor,
Ni soy el restaurador de tu mollera
No soy el regente de tu corazón,
Tampoco el tirano que te condena.
Que ya me hastié de siempre ser
el responsable de tu mala fe.
La diana de tus dardos de ira
Y ni siquiera se por que coño fue.
Porque me canse de estar en medio,
Entre la mujer que me quiere,
Y la que no me puede ni ver,
Dependiendo siempre del día que quieras tener.
No soy talismán de tu cuello distante,
Ni el ogro que te encierra en la celda,
Yo solo soy el que tiene el aguante,
En este pulso que siempre me hechas.
No soy ni un rey ni un don Juan,
A lo mejor es eso lo que te molesta,
Que no pasé de ser nadie normal,
No llego a príncipe para tu realeza.
Deja de pagar tus cabreos conmigo,
Yo no soy el inquisidor que te juzga,
Es mas soy el perfecto amigo,
El que aun odiándolo por ti lucha.
Que ya me hastié de siempre ser
el responsable de tu mala fe.
La diana de tus dardos de ira
Y ni siquiera se por que coño fue.
Porque me canse de estar en medio,
Entre la mujer que me quiere,
Y la que no quiere ni ver,
Dependiendo siempre del día que quieras tener.
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