No intento espantar a mis fantasmas con el alcohol,
pero con él me siento mejor en este mundo, amor.
Siempre con un vaso en la mano me he acostumbrado a su sabor,
me he transformado en una bestia y siento que vivo en la sin razón,
Se mezcla con mi sangre y me convierte en quien no soy.
Y vuelvo a despertar en una habitación de hotel sin saber por que,
vomito en las escaleras y ni siento sensación de embriaguez.
Pero ella me da la vida y las esperanzas de padecer.
Sin remedio sigo bebiendo acabando las botellas al amanecer,
la salvación a mi conducta está perdía y vuelvo a caer,
porque ella es la que mi inspira a escribirte, mujer.
Mi cuerpo se desvanece, mi mente no me obedece,
me pide otra copa mas, terminaré bailando con mi muerte,
bebiendo whisky bajo el sol, ese será mi final.
Sensaciones de todo tipo escribo
que se me ocurren junto a este mal,
y lo más triste de todo es que sin él,
yo ya no puedo ni caminar.
Peleo constantemente contra el mundo,
maltrato y la ira me corroe,
es humillante mirarme al espejo
y reconocerme que yo soy ese hombre
que todo empezó como un juego
y ahora es una maldición, un vicio,
enfermedad que me aleja de todo
y me deja un inmenso dolor.
No intento espantar a mis fantasmas con el alcohol,
pero con él me siento mejor en este mundo, amor.
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