domingo, 10 de enero de 2010

ASIDUO A SU CALLE

Esclavo de cada cigarro que se me adhiere,
Amargo es el sabor de la boca que traga alfileres,
Agarrado a la copa que me ayuda a desinhibirme,
Engullendo todo el alcohol que me sirve para evadirme.

Para ver si consigo olvidar así esta función tan triste,
Que recorre mi garganta y me taladra el cerebro,
Me limito a maltratar cada parte de mi cuerpo,
Cada vez que la veo marchar hasta tan lejos.

Al pasar por su calle queda un atisbo de esperanza,
Que se muere cuando doblo la esquina y veo que falta,
Quedan veinte horas para que acabe el día,
Y estoy deseando volver a cruzar esa esquina.

Nunca sabré si soy el caballero que siempre quise,
Tampoco se si unas flores me premiaran con sus besos,
Aquí me tiene sentado en la acera de su calle,
Que resulta ser lo que más me acerca a su pelo.

Todos los actos de mi obra son iguales,
Presumo de lo que no me sobra y me lleno de males,
Y feliz seré si esta noche concibo el sueño,
Y no de madrugada cerrando todos los bares.

Al pasar por su calle queda un atisbo de esperanza,
Que se muere cuando doblo la esquina y veo que faltas,
Quedan veinte horas para que acabe el día,
Y estoy deseando volver a cruzar esa esquina.

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